sábado, 4 de enero de 2014

Y llegó el 2014


            Llega un nuevo año y con él unos nuevos propósitos. Unos empezarán a ir al gimnasio, otros aprenderán un nuevo idioma, también los habrá que dejarán de fumar o se propondrán bajar esos kilos de más, y finalmente otros, como yo, trataremos de escribir con una cierta asiduidad en un blog. Propósitos que unas veces se cumplen y otras no pero que forman parte de nuestra Historia desde hace más de 4000 años, cuando los babilonios, cada 23 de marzo, se comprometían a iniciar su año nuevo pagando sus deudas y devolviendo todos aquellos objetos que se les hubieran prestado. Desde entonces, habrá cambiado la fecha y el contenido de dichos propósitos, pero lo que es evidente es que cada 1 de enero intentamos sacarnos esa espinita que tenemos clavada desde el año anterior y empezamos el año como los antiguos babilonios: saldando una deuda, la que tenemos con nosotros mismos.

            En mi caso, ésta es mi tercera tentativa de comenzar un blog. Dicen que a la tercera va la vencida, así que allá voy. El tema que he elegido es la Unión Europea. El motivo es doble: por un lado, porque es un tema que, como el europeísta convencido que soy y debido a mi preparación, creo que conozco. Y, por otro lado, porque el 2014, además del mundial de fútbol, también nos va a traer la celebración de las octavas elecciones al Parlamento Europeo, institución a la que voy a dedicar los primeros posts de este blog.

            La razón por la que creo necesario empezar analizando esta institución es muy simple: cada cinco años votamos a unas personas para ser nuestros representantes en un organismo que desconocemos. ¿Qué es el Parlamento Europeo? ¿Quiénes lo componen? ¿Para qué sirve? No son muchos los ciudadanos españoles, para quienes la Unión Europea es un simple ente abstracto del que oyen hablar de vez en cuando en la televisión y casi siempre de manera negativa, los que podrían dar respuesta a estos interrogantes. Y no les culpo de ello. En primer lugar, el sistema educativo español se despreocupa totalmente de este tema. No hay que olvidar que en el mismísimo Grado de Derecho sólo hay una asignatura cuatrimestral dedicada a las instituciones de la Unión Europea. En segundo lugar, los medios de comunicación, especialmente la televisión, y no sé si por desconocimiento o por desgana, apenas hablan de la Unión Europea y cuando lo hacen sólo es para criticarla o para presentarla de una manera lejana al espectador, olvidando que todo ciudadano español, por el mero hecho de serlo, es también ciudadano europeo.

            Y, en tercer lugar, los partidos mayoritarios utilizan las campañas electorales de las elecciones al Parlamento Europeo para desprestigiar al otro. Si no me creéis sólo tenéis que esperar al mes de mayo. Los unos se quejarán de lo mal que lo hicieron los otros y de la herencia que han recibido, y éstos, a su vez, se quejarán de lo mal que lo están haciendo actualmente los primeros, y del Parlamento Europeo, que es de lo que se debería tratar, nada de nada. Y luego se quejarán del alto porcentaje de abstención…

            Por ello, si eres una persona interesada en la Unión Europea, si te gustaría saber, entre otras cosas, cómo funcionan sus instituciones, cuáles son sus competencias, qué puede hacer la Unión Europea por ti y qué derechos tienes como ciudadano europeo te animo a seguir este blog. Estoy seguro de que tanto tú como yo aprenderemos algo en este viaje por Europa.

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