Mostrando entradas con la etiqueta Bruselas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bruselas. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de enero de 2014

Demasiados Consejos. ¿Cuál es cuál?


            Voy a hacer un breve inciso en los posts sobre el Parlamento Europeo para explicar muy brevemente, dado que a los dos primeros me referiré en otras publicaciones de este blog, la diferencia entre tres Consejos, de nombres muy parecidos pero con una naturaleza y funciones muy diferentes: el Consejo, el Consejo Europeo y el Consejo de Europa.

            El Consejo es la principal institución legislativa y es el encargado de velar por los intereses de los Estados miembros en la Unión Europea. Junto con el Parlamento Europeo y la Comisión, conforma el denominado triángulo legislativo de la Unión, al que me referiré detenidamente en otro post. El Consejo está formado por un miembro de rango ministerial de cada Estado miembro con capacidad de comprometer con su voto al gobierno del Estado miembro que representa. Las formaciones existentes en la actualidad aparecen recogidas en su Decisión 2009/878/CE, y son: Asuntos Generales; Asuntos Exteriores; Asuntos Económicos y Financieros; Justicia y Asuntos de Interior; Empleo, Política Social, Salud y Consumidores; Competitividad; Transporte, Telecomunicaciones y Energía; Agricultura y Pesca; Medio Ambiente; y Educación, Juventud, Cultura y Deporte. Cada una de estas formaciones reúne a los ministros de los Estados miembros de cada ámbito en cuestión.

            El Consejo Europeo es otra de las instituciones de la Unión Europea. A diferencia de la anterior, no desarrolla ninguna función legislativa. Su misión es la de dar a la Unión los impulsos necesarios para su desarrollo y definir las orientaciones que deberán tenerse en cuenta por las demás instituciones en el futuro a la hora de proponer y adoptar las diferentes normas y políticas europeas. En definitiva, lo que hace es fijar las líneas de actuación que debería seguir la Unión Europea en los siguientes meses a su convocatoria. Está formado por los Jefes de Estado o de Gobierno de los Estados miembros, por su Presidente y por el Presidente de la Comisión. Se reúne, al menos, dos veces al año y sus reuniones se celebran habitualmente en Bruselas aunque también puede reunirse en otras ciudades. De ahí que hayamos oído hablar, por ejemplo, del Consejo Europeo de Copenhague, entre muchos otros.

            Por último, el Consejo de Europa. Se trata de una organización ajena a la Unión Europea, constituida en 1949 y con sede en Estrasburgo. Son muchos los Estados que forman parte de esta organización, que cuenta con 47 miembros y que, sin embargo, no son miembros de la Unión Europea, formada por 28 Estados miembros. Hay varios organismos vinculados al mismo. Entre ellos destaca el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, tan de moda últimamente como consecuencia de su polémica sentencia relativa a la doctrina Parot. Este Tribunal, si bien puede tener alguna influencia en las sentencias dictadas por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, tampoco es una institución de la Unión.

domingo, 5 de enero de 2014

El Parlamento Europeo: ¿Una o tres sedes?



            Uno de los asuntos más controvertidos en relación al Parlamento Europeo es el de sus sedes o lugares de trabajo. Si bien es cierto que oficialmente la sede de esta institución se encuentra en Estrasburgo, igualmente lo es que sus trabajos también se desarrollan en otras dos ciudades: Bruselas y Luxemburgo.


            En la primera de estas tres ciudades, es decir, en Estrasburgo se desarrollan mensualmente las sesiones plenarias del Parlamento. En Bruselas, los eurodiputados celebran las reuniones de las comisiones parlamentarias y las reuniones de los grupos parlamentarios, así como cualquier otra sesión plenaria al margen de las ordinarias. Por último, en Luxemburgo se encuentra la Secretaría General de esta institución y se llevan a cabo todos sus trabajos administrativos.


            El motivo de la existencia de estas tres, llamémoslas sedes, se halla en el propio origen de las Comunidades Europeas. La primera Comunidad constituida, la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) estableció su sede en Luxemburgo. Por su parte, las otras dos Comunidades, la Comunidad Económica Europea (CEE) y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EURATOM), la fijaron en Bruselas. En lo que respecta a Estrasburgo, su elección se debió, por un lado, a su situación geográfica: no hay que olvidar que uno de los motivos de la creación de las Comunidades Europeas fue el de poner fin a la rivalidad francoalemana existente con motivo de la Segunda Guerra Mundial, y Estrasburgo, si bien se halla en territorio francés, se encuentra en el límite de la frontera entre estos dos Estados. Por otro lado, el Consejo de Europa, aunque es una organización ajena a la Unión Europea, tiene su sede en esta ciudad y, por aquel entonces, se consideró conveniente que el Parlamento Europeo se encontrase próximo al mismo.


            A pesar de este razonamiento histórico, no cabe duda de que en la actualidad el hecho de que una única institución cuente con tres lugares de trabajo supone un enorme despilfarro, ya que, por un lado, significa un importante gasto de mantenimiento de todos los edificios del Parlamento, y, por otro lado, implica también un importantísimo desembolso mensual de dietas de desplazamiento y alojamiento a eurodiputados y demás trabajadores del mismo.


            Por ello, el propio Parlamento Europeo pretende acabar con esta situación y establecer Bruselas como su única sede. Para ello, sería necesario llevar a cabo una modificación de los Tratados de la Unión Europea, dado que las sedes aparecen fijadas en el Protocolo Nº 6 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (anteriormente, Tratado de la Comunidad Europea), y cualquier modificación de dichas sedes deberá ser fijada de común acuerdo por los gobiernos de los Estados miembros, de conformidad con el artículo 341 del mismo Tratado.


            Esta medida, en mi opinión tan necesaria, también cuenta con algunos detractores debido al gran perjuicio económico que esto supondría para Estrasburgo. Para tratar de subsanarlo se barajan distintas soluciones como una compensación económica a esta ciudad o el traslado de algún otro organismo de la Unión Europea a la misma.